ARQUEOLOGÍA ESPACIAL EN EL PUIG DE ALMIZRA

774 años después de la firma del Tratado de Almizra es posible observar la importancia estratégica del lugar donde se firmó este importante documento diplomático de la Edad Media que marcó el origen cultural y lingüístico del Valle del Vinalopó.

Restos del castillo de Campo de Mirra
Restos del castillo de Campo de Mirra

En el centro del tramo alto del Alto Vinalopó se encuentra Campo de Mirra, donde su castillo, el Puig d’Almizrà, domina gran parte del paisaje y las fortificaciones del entorno. Es por esto por lo que hoy hace 774 se eligió como escenario para la firma del Tractat d’Almizra, pero también tuvo su importancia estratégica dentro del iqlim de Bilyana.

Desde este castillo se efectúa una comunicación directa con el castillo de Biar, el hins principal de esta parte del valle. El castillo de Biar actuaba en época almohade como un hins en altura que vigilaba las zonas de producción y los caminos, teniendo como dependiente el territorio posiblemente más al este del iqlim de Bilyana.
Campo de Mirra controlaría todo el espacio que se extiende hasta Bañeres, Biar y Benejama, además de, posiblemente, la alquería que se encuentra en Cañada. A este control hay que sumar el de los caminos que se dirigían, principalmente, hacia el resto del valle del Vinalopó, la entrada desde Almansa hacia el valle también, con el corte producido por la Sierra de San Cristóbal, y teniendo como límite la sierra de Cabreras, ya en el término de Sax. Desde este punto se controlan caminos como el de Valencia a Biar, los caminos que entran a Almizra desde Benejama o Fuente la Higuera o desde Caudete o, sobre todo, desde Villena. Sobre todo debemos destacar el control visual que existe hacia el antiguo puerto de Biar, el denominado camino de los valencianos o de Játiva.

Sistema defensivo del Puig de Almizra en época almohade
Sistema defensivo del Puig de Almizra en época almohade

Toda esta fortificación del Vinalopó, unida a la ya existente geografía propia de la zona harán que esta zona sea disputada por castellanos y aragoneses por largo tiempo, por lo que en la época de la conquista cristiana esta zona adquirirá una gran relevancia política y, por consiguiente, histórica. El incumplimiento por parte de las dos coronas de lo pactado en Cazola, recordemos que el valle del Vinalopó será conquistado por Jaime I en el año 1240, hará que tengan que reunirse para firmar un nuevo acuerdo. Así, en la fortaleza de Campo de Mirra se reunieron por parte del Reino de Aragón el conocido como “El Conquistador”, Jaime I, mientras que por la parte castellana se presentó el infante Alfonso, el futuro rey Sabio. La única función de este tratado era el reconocimiento de la frontera entre los dos reinos, estableciéndose la misma sobre las mimas colinas desde el Puerto de Biar hasta Busot.

Comunicación visual hacia el Este del Puig de Campo de Mirra
Comunicación visual hacia el Este del Puig de Campo de Mirra
Comunicación visual hacia el Sur de Campo de Mirra
Comunicación visual hacia el Sur de Campo de Mirra

Esta división del territorio también nos dividió política y culturalmente, tanto que se observan unas claras diferencias entre las zonas castellanoparlantes y las valencianoparlantes, además de observarse la influencia de aragonesismos en nuestras lenguas, como herencia de esta época.
Tal importancia tiene esta división fronteriza que el Puig de Almizra fue declarado Bien de Interés Cultural como primer sitio histórico de la Comunidad Valenciana.

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